02/04/11

EL MENSAJE DE COCHABAMBA








Bolivia promueve para abril la

Cumbre de los Pueblos sobre el

Cambio Climático

El 3 enero del corriente año, dos semanas después de la fallida Cumbre sobre Cambio Climático que la ONU celebró en Copenhague (Dinamarca), el gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia convocó a los pueblos y movimientos sociales y “defensores de la madre tierra del mundo”, e invitó a los científicos, académicos, juristas y gobiernos que quieran trabajar con sus pueblos, a la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra que se realizará del 20 al 22 de abril del 2010 en la ciudad boliviana de Cochabamba.

Publicado el Martes 2 de Febrero de 2010 en el blog de Radio Nacional

El gobierno convocante considera que el cambio climático representa una amenaza real para la existencia de la humanidad, de los seres vivos y de la Madre Tierra tal como hoy es conocida. Y alega que ha constatado un grave peligro climático que existe para islas, zonas costeras, glaciares de los Himalayas, los Andes y las montañas del mundo, los polos de la Tierra, regiones calurosas como el África, fuentes de agua, poblaciones afectadas por crecientes desastres naturales, plantas y animales, y ecosistemas en general.

La convocatoria de Bolivia se ha basado en la evidencia de que “los más afectados por el cambio climático serán los más pobres del planeta que verán destruidos sus hogares, sus fuentes de sobrevivencia y serán obligados a migrar y buscar refugio. Hemos confirmado que el 75% de las emisiones históricas de gases de efecto invernadero se originaron en los países irracionalmente industrializados del norte, y que el cambio climático es producto del sistema capitalista. Lamentamos el fracaso de la Conferencia de Copenhague por responsabilidad de los países llamados desarrollados que no quieren reconocer la deuda climática que tienen con los países en vías de desarrollo, las futuras generaciones y la Madre Tierra”.

El presidente boliviano Evo Morales Ayma afirmó que para garantizar el pleno cumplimiento de los derechos humanos en el siglo XXI “es necesario reconocer y respetar los derechos de la Madre Tierra, reafirmar la necesidad de luchar por la justicia climática, reconocer la necesidad de asumir acciones urgentes para evitar mayores daños y sufrimientos a la humanidad, la Madre Tierra, y restablecer la armonía con la naturaleza”.

La Cumbre celebrada en la capital de Dinamarca concluyó sin consenso sobre el Acuerdo de Copenhague, del que la ONU sólo “tomó nota”.



El texto final fue negociado durante una reunión cerrada restringida a unos pocos líderes de varios países, entre ellos Estados Unidos, China, India, Granada, Sudáfrica y Brasil, con la presencia del Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon. Ello causó el disgusto de otras naciones que se sintieron excluidas, como Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Sudán. Aquel documento estipulaba un aporte de 10.000 millones de dólares anuales entre 2010 y 2012 para que las naciones más vulnerables pudieran hacer frente a los efectos del cambio climático, y 100.000 millones anuales a partir de 2020 para políticas de mitigación y adaptación. No mencionaba en absoluto parámetros específicos sobre emisión de gases de Efecto Invernadero por parte de las naciones altamente desarrolladas y potencias emergentes como China e India..

El secretario general Ban Ki-moon consideró que se había dado un paso adelante muy importante hacia la limitación y reducción de emisiones de tales gases. Expresó: “Puede ser que el acuerdo no satisfaga a todos. Sé que tanto los países desarrollados como los en desarrollo no están felices. Pero creo que a través de la adopción del Acuerdo de Copenhague van a poder conseguir todo lo que necesitan, pese a que no todos han obtenido lo que querían”. Acotó que era crucial implementar este acuerdo de inmediato y mencionó al respecto tres tareas fundamentales:

a) La primera es que debemos transformar este acuerdo en un tratado legalmente vinculante el año próximo, b) la segunda, es que debemos lanzar el Fondo Climático Verde de Copenhague lo antes posible y debe mostrar resultados inmediatos para la gente que los necesita, y c) en tercer lugar se deben plantear objetivos más ambiciosos.

“Los compromisos de mitigación actuales todavía no logran el nivel básico que minimice el riesgo de cambio climático y las consecuencias serán graves”, advirtió el funcionario internacional.

La anunciada Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra tiene por objetivos:

1) Analizar las causas estructurales y sistémicas que provocan el cambio climático y proponer medidas de fondo que posibiliten el bienestar de toda la humanidad en armonía con la naturaleza.

2) Discutir y acordar el proyecto de Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra.

3) Acordar las propuestas de nuevos compromisos para el Protocolo de Kioto, y para proyectos de Decisiones de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático que guiarán el accionar de los gobiernos comprometidos con la vida en las negociaciones de cambio climático y en todos los escenarios de Naciones Unidas, respecto a:

a) deuda climática,

b) migrantes-refugiados del cambio climático,

c) reducción de emisiones,

d) adaptación,

e) transferencia de tecnología,

f) financiamiento,

g) bosques y cambio climático,

h) visión compartida,

i) pueblos indígenas, y

j) otros

4) Trabajar en la organización del Referéndum Mundial de los Pueblos sobre el cambio climático.

5) Analizar y trazar un plan de acción para avanzar en la constitución de un Tribunal de Justicia Climática;

6) Definir las estrategias de acción y movilización en defensa de la vida frente al Cambio Climático y por los Derechos de la Madre Tierra.

En otras declaraciones, el presidente boliviano Morales sostuvo que "las causas del calentamiento global del planeta se originan en una irracional e ilimitada industrialización promovida por las grandes potencias que han contaminado el ambiente y ponen en riesgo la vida de los seres vivos, no solamente de los humanos". Lamentó que algunos líderes mundiales prefieran optar por el dinero y las ganancias y no por la defensa de la vida. Añadió que "es necesario que los gobernantes optemos por contribuir a la vida para salvar a la humanidad y no para matarla. Elevar el calentamiento global a dos grados centígrados sería una amenaza contra la sobrevivencia del mundo, al punto que elevará las aguas de los océanos hasta provocar la desaparición de islas donde viven seres humanos”.

El pasado domingo 31 de enero, la prensa europea resaltó que ese día finalizaba el plazo para que los países participantes en la cumbre de Copenhague dieran a conocer sus propuestas de reducción de gases perjudiciales, lo cual según la organización no gubernamental Oxfam Internacional será el "fracaso de la primera prueba" surgida tras la cumbre en el país nórdico y el principio de un proceso que llevará al mundo a ser "cuatro grados más caliente".

Los mismos medios comentaron que los líderes internacionales han fracasado hasta el momento a la hora de proponer los recortes adecuados en las emisiones de gases contaminantes. A ese respecto, dicha ONG señaló a la Unión Europea, Japón y Australia, quienes ya han puesto sus planes sobre la mesa, "ninguno de los cuales mejoran las ofertas ya existentes" antes de Copenhague.




Se espera que los países ricos reduzcan sus emisiones hasta entre un 12 y 18 por ciento por debajo de los niveles registrados en 1990, es decir, menos de la mitad del 40 por ciento necesario para que en estos países se mantenga la temperatura en el nivel que Oxfam considera adecuado. Si estos países se atienen al 12-18 por ciento previsto, los científicos predicen que la temperatura media del planeta subirá cuatro grados hacia el 2100.

Este ascenso de la temperatura creará, según diversos científicos, "un mundo tullido por la sequía, en el que cuatro mil millones de personas estarán directa o indirectamente afectadas por la escasez de agua en todo el mundo, con sequías cada diez años en el sur de África y Europa, donde este tipo de fenómenos suele tener lugar una vez cada siglo. "Los líderes mundiales van a fracasar en su primera prueba desde la declaración de Copenhague. Han reconocido que las temperaturas deberían mantenerse por debajo del nivel de emergencia de dos grados, pero todavía siguen hablando de reducciones que desembocarán en un aumento de cuatro grados", explicó el asesor climático de Oxfam, Antonio Hill.

Finalmente, existe a nivel de numerosas naciones en vías de desarrollo la convicción de que la carta de intenciones de Copenhague es un testimonio limitado que demuestra que ni siquiera el mínimo común denominador acordado por los países garantiza los recortes necesarios para evitar semejante calentamiento. Por ello, Oxfam ha solicitado que el objetivo global de la reducción de emisiones de acuerdo con datos científicos sea calculado conforme a las responsabilidades históricas de cada país, y de su capacidad económica para resolverlo.

Miguel Grinberg


04/01/08

2008 / Año Internacional del Planeta Tierra

Un llamado a la cordura planetaria
Por Miguel Grinberg

Por resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas, 2008 fue declarado el Año Internacional del Planeta Tierra, iniciativa que constituye el mayor esfuerzo internacional que se haya destinado en la historia para promover las ciencias de la Tierra. Si bien esta iniciativa encaminada a comienzos de 2006 no recibió en su momento la atención debida de la prensa internacional, hoy se presenta como una nueva alternativa global frente a una crítica situación surgida del cambio climático, la destrucción sistemática del mundo natural y la contaminación creciente de los recursos vitales que hacen posible la existencia de los seres humanos y de otras especies animales y vegetales. Allí donde los políticos por un lado, y los ambientalistas por el otro, han fallado en la creación de una conciencia social acerca de los peligros circundantes, los científicos han dado un paso al frente para tratar de abrir nuevas vías de acceso para la solución (o la mitigación) de conocidas amenazas para todos por igual.


La idea de realizar este cónclave crucial se remonta a cinco años atrás, cuando la Unión Internacional de Ciencias Geológicas (IUGS) y la División de Ciencias de la Tierra de la UNESCO comenzaron a trabajar mancomunadamente en una iniciativa para proclamar un Año Internacional con estas características, a fin de lograr que la sociedad garantice un uso mayor y más eficaz de los valiosos conocimientos acumulados por los 400 mil geocientíficos del planeta, esperanza expresada en su subtítulo, Earth Sciences for Society (Ciencias de la Tierra para la Sociedad).


En marzo de este 2007, la Asociación Geológica Argentina, en su carácter de Comité Nacional de la IUGS, en conjunto con el Consejo Superior Profesional de Geología, la Asociación Paleontológica Argentina, la Asociación Argentina de Geofísicos y Geodestas, la Asociación Argentina de Sedimentología, la Asociación Argentina de Mineralogía, la Asociación Argentina de Geólogos y Geofísicos Petroleros, el Grupo Argentino de Hidrogeología y la Comisión de Investigaciones del Cuatenario, constituyeron el Comité Nacional para implementar las actividades pertinentes del Año Internacional en nuestro país.

La celebración del Año Internacional del Planeta Tierra persigue crear conciencia en la sociedad del vínculo crucial existente entre la Humanidad y el planeta Tierra. Y simultáneamente demostrar el inmenso potencial de las Ciencias de la Tierra para la creación de un futuro equilibrado y perdurable que permita incrementar la calidad de nuestra existencia, y a la vez salvaguardar la dinámica planetaria que la hace posible.

Los promotores de esta reunión cumbre sin precedentes consideran que las sociedades del mundo “hiper-desarrollado” se han convertido en el mayor y más rápido factor no extraterrestre que puede modificar y alterar la dinámica planetaria. Y se propone, desde una difusión pública adecuada, una educación expansiva y una enseñanza racional de las cuestiones relacionadas con las Ciencias de la Tierra. Si logran su objetivo, las sociedades actuales podrán enfrontar el futuro con esperanza.


Entre los objetivos de la iniciativa están la reducción de los problemas de salud y entender mejor los aspectos médicos de las ciencias de la Tierra, mejorar la comprensión sobre cómo se plasman los recursos naturales con el fin de reducir la tensión política, mejorar el entendimiento sobre la evolución de la vida, aumentar el interés en las ciencias de la Tierra en el seno de la sociedad en general, y animar a más jóvenes para que estudien ciencias de la Tierra en la universidad.


Según otra declaración de los organizadores, el Año Internacional del Planeta Tierra "pretende conseguir 20 millones de dólares estadounidenses de la industria y los gobiernos, cuya mitad gastará en co-financiar la investigación y la otra en actividades de divulgación". Ted Nield, presidente del Comité del Programa de Alcance, expresó que la cifra de 20 millones de dólares fue "calculada al azar", cuando se concibió la idea al principio, en 2001. "Ahora estaríamos esperando más de 20 millones, ya que desde entonces nos ha alcanzado la inflación", añadió.

"Por supuesto, 10 millones de dólares es mucho dinero para actividades de divulgación", señaló el doctor Nield, "no tanto quizá para la ciencia, pero funcionará como un plan de co-financiación, así que esperamos propuestas de investigadores que ya tengan garantizada alguna financiación".

La resolución de Naciones Unidas enfatizó que resulta evidente que la abundante información científica disponible sobre nuestro planeta no se aprovecha y es poco conocida por el público y los responsables de la adopción de políticas y decisiones. Por ello, la Asamblea General de la ONU, dio este paso convencida de que la enseñanza de las Ciencias de la Tierra proporciona instrumentos para el uso perdurable de los recursos naturales y para construir la infraestructura científica necesaria para un razonable desenvolvimiento socio-económico.


El esfuerzo del Programa de Ciencias del Año Internacional del Planeta Tierra será viabilizado a través de diez temas multidisciplinarios de relevancia para la sociedad:

1. Aguas subterráneas: El agua es un recurso escaso a escala global que genera tensiones entre comunidades vecinas. La explotación de acuíferos subterráneos, no renovables a corto plazo, debe realizarse con el conocimiento científico y la planificación adecuados.

2. Peligros naturales: La reducción de los daños causados por terremotos, inundaciones, erupciones volcánicas, etc., es una obligación de la sociedad. Los expertos consideran que sólo una adecuada planificación del territorio, en la que las Ciencias de la Tierra sean un elemento clave, permitiría mitigar y convivir con tales riesgos.

3. Tierra y Salud: Se estima que comprender las interacciones entre atmósfera, hidrosfera, biosfera y litosfera es vital para asegurarnos un futuro en condiciones medioambientales no especialmente peligrosas para nuestra salud.

4. Clima: El estudio de las señales geológicas dejadas por los ciclos climáticos recientes, aporta una ingente base de datos sobre los factores que los han gobernado en el pasado. Así, podremos desentrañar el verdadero impacto de la actividad humana en el proceso del cambio climático actual.

5. Recursos naturales: La humanidad es actualmente una feroz consumidora de materiales terrestres y combustibles fósiles. El conocimiento de los recursos naturales a nuestro alcance es la única solución posible para su aprovechamiento sensato en el futuro.

6. Tierra profunda: Variados métodos geofísicos permiten conocer el interior de la Tierra, que es el corazón que impulsa y genera toda la geodiversidad que la humanidad aprovecha y disfruta bajo su delgada y arrugada piel. El conocimiento de la dinámica de la Tierra profunda está detrás de todas las aplicaciones geológicas presentes y futuras.

7. Océanos: Dos tercios de la superficie del planeta están constituidos por los océanos. Explorarlos puede proporcionar nuevos recursos. Además, una quinta parte de la población vive cerca de las costas, donde se deben conocer los riesgos en relación a tsunamis o con variaciones del nivel del mar.

8. Megaciudades: El desarrollo de las ciudades más importantes del planeta no puede ser infinito. Son inmensos sumideros de recursos hídricos, energéticos y de materiales de construcción. Para su seguridad y crecimiento duradero, se requiere un conocimiento exhaustivo del subsuelo.

9. Suelos: La suelos sostienen la vida humana y son el hábitat de una infinidad de microorganismos que cumplen funciones de transformaciones bioquímicas. Conocer este eslabón entre la litosfera y la atmósfera contribuye a prevenir problemas de polución y erosión, y permite utilizar los suelos de manera sostenible.

10. Tierra y Vida: La biosfera hace de la Tierra un sistema único en conglomerado planetario. Es responsabilidad de todos comprender los múltiples factores que controlan los procesos de la vida, en el pasado y en el presente, y proteger la biosfera actual.

Tal vez, de la confluencia entre la comunidad geocientífica actual y la juventud alerta del globo emane una expansiva sensibilización colectiva sobre la importancia de los procesos y recursos de la Tierra; la prevención, reducción y mitigación de los desastres; y la urgente creación de un mundo auténticamente civilizado.

Nota Importante de 1 noviembre 2010:

Aquel Año Internacional pasó "sin pena ni gloria" - Gobiernos, Medios de Comunicación, Organizaciones Civiles, Instituciones Educativas y demás, lo pasaron de largo... como si no tuviese la mínima importancia. Ante el 2011, pasamos a considerar algunas opciones proyectivas.